TALABARTERÍA: EL ARTE EN CUERO.

La talabartería

Juan Carlos aplica aceite pulab, a la montura 


                      La Talabartería Pastuso, el búnker de Juan Carlos Cuacés Espinoza

Juan Carlos es talabartero desde que era un joven vigoroso y emprendedor. Los secretos del oficio los aprendió hace más de 20 años en Machachi, cabecera cantonal del cantón Mejía, tierra chacarera y de chagras expertos en manejar los toros más bravos y las vacas lecheras de linaje. Juan Carlos es oriundo del Ángel capital del Cantón Espejo provincia del Carchi.

La Talabartería

Juan Carlos trabaja en inchir o embutir con lana de oveja y llama 



Luego de un periplo de aprendizaje que incluyó templar y grabar cueros en una de las talabarterías del viejo Quito, decidió sentar su querencia en otra ciudad chacarera por antonomasia, Sangolquí, reducto del chagra de Rumiñahui.

La talabartería

Los zamarros parte esencial de los chagras 



De eso ya son ocho largos años, tiempo en que su Talabartería Pastuso se ha abierto campo con esfuerzo, sacrificio y calidad. Su experticia le ha vuelto un perito en la transformar el cuero de ganado sin tratar, el cuero curtido, la vaqueta y otras variedades en primorosos y funcionales artículos como monturas, correas, jáquimas, estribos, tarabas, zamarros, artesanías taurinas… Claro, como es un experto, también es muy solicitado para realizar reparaciones y adecuaciones, tanto en su taller como “puerta a puerta”, en las mismísimas haciendas de la zona.
Su quehacer es muy reputado y todos sus trabajos tienen una “garantía de tres años”.
Como todo talabartero que se precie, tiene muchos cliente

La talabartería

Las monturas que elabora Juan Carlos tiene tres años de garantía.




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